martes, 27 de diciembre de 2016

La capacidad de escribir

No me considero un gran escritor. Cuando estoy creando una entrada para este blog no me gusta la gramática que uso, el vocabulario, las expresiones... Es por eso que, antes de publicarla la leo varias veces y cambio algunas cosas. Después, aún las edito alguna vez más para corregir cosas que me siguen sin gustar y que se me han pasado. Y aun así, veo que no soy capaz de alcanzar el nivel en mis textos de otros blogs que sigo.

Es por eso que, observando mis limitaciones, admiro a gente que puede llegar a escribir relatos con una belleza y una riqueza en su expresión como éste. Aunque es un poco largo os recomiendo perder un rato en su lectura, no tiene desperdicio.

Pseudoalucinación parasitaria de hoy: Los Versos de un Loco - Presuntos Implicados.

lunes, 26 de diciembre de 2016

Yo también vi el Madbear (desde lejos)

Si seguís las noticias un poco o si los oriundos habéis tenido el valor de acercaros a la calle Preciados, habréis notado que este puente los provincianos hemos invadido Madrid, haciendo que andar por Sol fuese poco menos que una aventura de riesgo.

En mi caso, fui con una tía veintipico años mayor que yo con la que tengo una buena relación y, de vez en cuando, nos hacemos un viajecito. Este año pensábamos ir a Málaga, pero por problemas de fechas lo cambiamos por la capital del reino. Hicimos lo clásico: hostal en Huertas, museos, cines y teatro. Hay dos cosas que se salieron fuera de lo común: mis visiteos a los amigos de mis tiempos de estudiante (hice la carrera allí) y la coincidencia de fechas con la Madbear.

Gracias a Pasa el Mocho, ya estaba al tanto del evento que se organizaba, así que me pasé los días ojo avizor a ver cuántos osos cazaba (con la mirada, claro). Los primeros días fuimos a museos un tanto alejados del centro. Por cierto, no me gusta comer en lugares de turisteo, pero me costaba horrores sacar a mi tía de allí. Por fortuna, el primer día conseguí llevarla a Guzmán el Bueno y el segundo a la Velázquez. El tercer día comimos en Sol y me reafirmo en la idea de alejarse de las zonas más turísticas.

Yo soy un poco ignorante con las bellas artes, pero a mi tía le encantan. El primer día vimos una exposición de los Fauvistas que no estuvo mal, pero el segundo acabamos en otra de experimentación sonora. No sé si a la esta gente tiene el cerebro demasiado tostado o un sentido del humor sensacional:


En cualquier caso,  esta exposición fue un poco excesiva para los dos. El domingo estuvimos en otra de Marcel Broodthaers, en el Reina Sofía, que era un poco menos rebuscada, pero cuando la gente empezó a filosofar sobre el concepto de arte y los urinarios vueltos del revés lo cierto es que yo, hombre ignorante, ya me perdí.

A lo que íbamos: el Madbear. Excepto el sábado, no vi muchos osos por el centro... Hasta que nos metimos en el Thyssen. No sé si la exposición de Bulgari era un buen reclamo o es que más de uno esperaba encontrarse a Borja por ahí, pero el museo estaba plagado (vi uno más guapo que todas las cosas, por cierto).

Terminado de ver ese museo, nos dirigimos al el Teatro Marquina, entre el Paseo del Prado y la calle del Barquillo y después acabamos cenando en el mercado de San Antón, al lado de la plaza de Chueca y, como os podéis imaginar, estaba lleno de individuos de dicha especie. Además, cuando van dos o tres, pasan más desapercibidos pero, cuando van en grupos de seis o siete con su indumentaria estándar (rapados, barba y camisa de cuadros) ya no. A mi tía, que no sabía de qué iba el tema, le empezó a resultar un poco extraño toda esa gente y en un momento exclamó: "¡Mira ese grupo! ¡Si parecen Hooligans!" Ay tía, si tú supieras...

Otra cosa muy común esos días es que todos tenemos la misma idea: ir a Madrid. Y la consecuencia es que te encuentras con más conocidos en Sol que en la plaza del pueblo. En el tren de vuelta me encontré con tres personas "del ambiente de la zona" que también habían pasado el puente en Madrid. Cuando nos sentamos en el asiento mi tía me pregunto que si eran pareja. Va a resultar que ella va a tener el radar más desarrollado que yo...

Pseudoalucinación parasitaria de hoy: The dancing bear - Natalie Merchant.


P.D. Empecé a redactar esta entrada hace unos días y el tiempo se me ha echado encima, así que aprovecho para desearos unas felices fiestas (con retroactividad) y una buena salida y entrada de año.

lunes, 14 de noviembre de 2016

Rabia

Hace unos viernes iba a quedar con un amigo, y a última hora me llama que no iba a poder venir porque no se encontraba bien. Unos meses antes había perdido su trabajo y tiene una situación familiar complicada. Además, años atrás tuvo una ruptura sentimental un poco traumática y había estado medicado para combatir la ansiedad. Ese día había pasado mala noche y empezó a tomarla de nuevo tras un año sin hacerlo.

Llevaba ya unos días de bajón, sobre todo por el trabajo. La casa le come y se ve de nuevo parado de larga duración, sin sitio y sin futuro, cuando es una persona preparada y con experiencia. Y yo no podía hacer nada más que callar y escuchar. No me gusta desbordar a la gente con demasiados consejos, pero tampoco me apetece alimentar su desánimo incidiendo todavía más en lo mal que está todo. Y no sé qué decir...

Suma eso a que no es un problema aislado. No creo que sea, principalmente, un asunto de tener más formación, flexibilidad laboral, movilidad, emprendimiento, inversión, o todas esas cosas que se dicen. Por encima de todo hay un motivo más grande: cada vez sobramos más gente en el mercado laboral, y lo vi muy de cerca esos dos años que pasé en paro. Y lo peor es que esa injusticia se va transformado en rabia.

Así que no entiendo cómo nadie que tenga dos dedos de frente pueda llevarse las manos a la cabeza porque haya ganado Trump. Dicen que el principal germen de votos de ese hombre han sido los hombres blancos de zonas rurales. Supongo que, de alguna manera, su hartago habrá venido, en parte, por una sensación de abandono por parte del mundo de la política y la economía que se ha transformado en ira. De ser una sensación motivada, ¿cómo se le puede pedir ahora que se preocupe por las mujeres, los gays, los latinos, negros, musulmanes, etc.? Consecuencia de esta sociedas individualista que nos han intentado meter con calzador.

El pasado verano, Michael Moore escribió un artículo dando cinco razones por las que Trump iba a ganar. Me ha parecido muy interesante y recomiendo su lectura. Cuadra bastante con mi forma de pensar.

No creo en salvadores (ni salvapatrias de pandereta). No creo que Trump ni Pablo Iglesias ni el Papa vaya a arreglar el mundo de un día para otro. Sólo espero que todos estos acontecimientos sirvan de toque de atención al establishment para que se reduzcan las desigualdades a un nivel razonable. O por lo menos antes de que venga otra Segunda Guerra Mundial.

Y ya, para poner un tono un poco más jocoso a esta entrada de m... que me he cascado, aquí va el "speech" que se ha marcado Yoko Ono dedicado a Donald Trump. Lleno de contenido y significado.

Pseudoalucinación parasitaria de hoy: Don't give up - Peter Gabriel & Kate Bush.

domingo, 2 de octubre de 2016

Versiones y perversiones XXI

Domingo por la tarde. Mis amigos están todos desparecidos, bien porque trabajan lejos, bien porque están con otros planes (lejos también), bien porque algúna pequeña enfermedad los mantiene en cama. Así que me encuentro en casa encerrado y me he acordado del blog. No hay mucho relevante últimamente, así que he decidido encajar lo que me quedaba de contar de mi verano de las primeras veces: mi viaje a Irlanda.

Antes de nada, presento la versión original del tema. Si no me equivoco, esta expresión se utiliza cuando una persona está de viaje y envía una postal, una carta o lo que sea a un ser querido. Por eso y tratándose de viajes, va que ni pintada con la entrada de hoy:


Volviendo al viaje, a finales de agosto estuve en Irlanda visitando a un amigo que vive allí. Fui con su hermano y su novia. Por no extenderme, visitamos varios lugares como los acantilados de Moher, Galway, Glendalough, Belfast y la Calzada de los Gigantes. Los últimos días los pasamos en Dublín.

Como buen amante de la canción de autor bajonera, tenía ganas de ver una actuación de música en vivo, tan típica de allí, así que un día entre semana después de cenar nos fuimos a un pub en Temple Bar a escuchar a un dúo haciendo versiones de canciones pop/rock conocidas.

Al rato de estar allí, mi amigo y su novia estaban cansados y se fueron, dejándome solo el resto de la actuación. Por otro lado, llevaba unos días con la idea de acercarme a un bar de ambiente de Dublín. Nunca había ido a ninguno yo solo, siempre acompañado, así que esa noche sería la primera vez.

Cuando acabó la música me planté en el George's, un bar de ambiente bastante conocido por allí. Llegé a la puerta, con mi cara de turista despistado, saludé a los de seguridad de la puerta y, antes de comprobar mi mochila y dejarme entrar, me preguntó en un clarísimo inglés: "Do you know what kind of bar is this?" Hace un tiempo, os hablé de lo afinado que está el radar de algunas personas, no fue el caso de este vigilante.

El bar estaba bien. Amplio, limpio, con dos alturas y terraza. La media de edad muy baja, aunque había de todo. Pedí una Fanta Limón (apenas bebo alcohol) y, cuando vi que había una mesa libre en un rincón me fui para allí, ya que se me hacía muy violento estar en medio de la barra sin saber muy bien qué hacer.

Al poco, empezó un espectáculo de Drags. Estuve viéndolo un rato y me marché, sin hablar ni conocer a nadie. No fue una visita memorable, pero como tampoco llevaba ninguna expectativa no salí decepcionado ni nada por el estilo.

Volviendo a la versión de hoy, el día antes de marcharnos estábamos por Grafton St. haciendo unas compras. Es una calle peatonal donde se dan cita muchos músicos callejeros. Reparé en uno de ellos que tocaba versiones, entre ellas esta que nos ocupa:


Estaba en el mismo lugar que el que sale en el vídeo pero tocaba solo, sin bajo ni batería. El caso es que me quedé escuchándolo un rato y le compré un disco. Si os ha gustado, se llama Cezar y tiene perfiles abiertos en Facebook y Twitter. Por cierto, aunque sea rumano de nacimiento, no hay que confundirlo con el contratenor que fue a Eurovisión en 2013:

domingo, 18 de septiembre de 2016

El verano de las primeras veces

El calor ya se ha ido. Ya me puedo ir olvidando del pantalón corto, de dormir sólo con una sábana y de todas esas cosas que hacen que ame el verano. No me gustan estos días, contemplando los largos meses que quedan hasta que el verano vuelva de nuevo.

Sin embargo, estos últimos meses me han dejado un buen sabor de boca.

Acabé el mes de junio con unas ganas bárbaras de playa, así que me fui una semana para allí a principios de julio (viaje ya contado aquí y aquí). No fue la primera vez que hacía nudismo, pero sí la que me pude bañar en el mar desnudo, relajarme y disfrutar del aire rodeando mi cuerpo.

En el puente de agosto fui al monte. Fue la primera vez que subía una montaña de más de 3.000 m. de altitud y la primera que dormí en una tienda de campaña en mitad de la naturaleza, en completa ausencia de ruidos provenientes de la civilización.

Unos días después estuvimos celebrando el cumpleaños de una persona un grupo "de entendidos". Fue la primera vez que pude tener una tertulia con alguien sobre temas "gays" de una forma natural, relajada y distendida.

A principios de agosto vino un amigo que vive en el extranjero a pasar unos días a su casa, como todos los veranos. Este año fue el primero que vino con su nueva novia, así que no hemos hecho los planes de otras veces. Todas sus vacaciones giraron en torno a ella y yo tenía que trabajar (a diferencia de los dos últimos veranos). Una pena.

Este fin de semana son las fiestas del pueblo de al lado, donde viven gran parte de mi grupo de amigos. Algunos de ellos viven fuera, y los que están más en el pueblo nos han dado la espalda. Ha sido la primera vez que no nos han avisado para quedar a comer o cenar el fin de semana. Pero el Facebook es traidor, y se ve que planes han hecho.

Pero aun así, la valoración de mi verano es positiva. No voy a hacer mala sangre con cosas que no me aportan nada porque veo que, si se busca un poco, salen planes interesantes y experiencias enriquecedoras. Sólo hay que moverse.

Pseudoalucinación parasitaria de hoy: I got you- Jack Johnson.


Y esto ya se merece una pseudoalucinación exclusiva: también este verano nacieron mis dos primeras sobrinas. Cada vez que las veo, el babero me lo tengo que poner yo :-)

Pseudoalucoinación parasitaria para mis sobrinas: Lullaby - Dixie Chicks.

lunes, 15 de agosto de 2016

Versiones y perversiones XX

La versión original de hay va en relación a una noticia aparecida la semana pasada: ha fallecido Dolores Vargas "La Terremoto", hermana de El Príncipe Gitano e intérprete y coautora de esta conocida canción:


Sin ser la rumba un género musical que me entusiasme especialmente, la canción no me desagrada en exceso, más bien lo contrario. En cuanto a la coreografía... Hay que reconocer que le echa ganas, pero en algunos momentos me recuerda a un Pokemon lanzando un ataque. Sin embargo, lo que más me llama la atención es que esta canción tuvo una versión en Turquía, a cargo de una cantante y actriz llamada Lale Belkis:


No he conseguido saber mucho de esta canción. Parece ser que se grabó en 1975, unos cinco años después de la original. No debió pasar desapercibida en su momento en su país, a tenor de las versiones de la misma canción que circulan por Youtube.

viernes, 22 de julio de 2016

Reflexiones vacacionales 2

Una vez pasado el trance con el mendigo del cajero y el día de playa, monté el tinglado en el camping por la noche y, al día siguiente después de desayunar y organizar un poco limpieza y comidas, me dirigí a la la playa. El camping tiene un ambiente bastante familiar, con una playa grande a dos pasos que no está excesivamente masificada, pero a mí me gusta ir a una cala más salvaje, rodeada de un pinar protegido y sin construcciones alrededor.

Como ya había comentado en la anterior entrada, en dicha playa se practica el nudismo, aunque hay gente con bañador. El ambiente en dicha playa era bastante heterogéneo: hombres, mujeres, niños, gente sola, familias, etc. Sin embargo, mi radar también saltó unas cuantas veces, aunque no esté ni de lejos tan evolucionado como el del mendigo.

La primera fue cuando llegaron dos chicos y una chica que se sentaron a mi lado. En cuanto los vi a ellos dos con la ropa conjuntada y las gafas de sol a juego, no me quedó duda que el verso suelto de los tres era ella. Luego ya, al tenerlos a mi lado y escuchar la conversación, se confirmaron mis sospechas.

La segunda es cuando vi a dos chicos practicando nudismo y bañarse muy juntos. No quiere decir nada, pero a mis amigos heteros "de mariconadas las justas" no los veo yo metidos en el agua en pelota picada y así de juntitos.

A lo largo de los días vi alguna pareja más, lo que me llevó a mis habituales comeduras de cabeza. Igual hubiera estado bien intentar conocer a alguien o quedar a través de alguna aplicación para pasar el día, pero me eché para atrás.

La principal razón es que, ahora quedo habitualmente con otra persona cerca de donde vivo. No es que se pueda decir que tenga una relación seria, pero es cierto que tenemos algo más que sexo. Hablamos de muchas cosas, pero nunca hemos hablado abiertamente de qué si estamos o no estamos con otra gente. En mi caso no ha sido así, porque no he tenido necesidad hasta que estuve en la playa varios días solo. Si por su parte no ha sido así, no tengo nada que reprocharle, no soy particularmente posesivo.

Eso me produce una inseguridad tremenda, porque no sé en qué punto las cosas pasan a ser una infidelidad o bien se sigue el principio "Don't ask, don't tell". En cualquier caso, yo prefiero ir sobre seguro pero a veces pienso que por un principio de fidelidad estúpido me estoy perdiendo cosas, más aún cuando igual hasta me vienen bien para quitarme ese carácter apocado y tímido que llevo encima.

Pseudoalucinación parasitaria de hoy: Nothing Left to Lose - The Alan Parsons Project.

miércoles, 20 de julio de 2016

Reflexiones vacacionales 1

El verano ya está aquí, y con él los viajes vacacionales. Este año andaba yo necesitado de relax y naturaleza, así que me fui de camping al Mediterráneo una semana. Como ya conté en su día, el año pasado me inicie en el nudismo y este tenía ganas de repetir.

Pero antes de despatarrarme y despelotarme el lunes, el fin de semana anterior tuve un par de compromisos con conocidos que hicieron que durmiese la noche del sábado al domingo en una ciudad de interior cercana a la costa para pasar el domingo en una playa textil con un par de amigos del pueblo que se fueron allí a trabajar.

Esa mañana de domingo, fui a un cajero automático en el que había un mendigo durmiendo dentro, y mientras manejaba el cajero empezó a darme conversación. No es que me guste mucho contar mi vida a desconocidos, pero tampoco me gusta ser grosero, así que respondía con corrección a las preguntas sin importancia que me hacía.

Ese mendigo era bastante observador, ya que reconoció mi acento y acertó de dónde venía, así que me preguntó si estaba de turismo, a lo que le dije que sí. También se percató de que viajaba solo.

En una de estas, y sin venir a cuento, me empezó a recomendar las playas nudistas de la zona y, atención, las zonas de cruising que había detrás. El colmo de los colmos llegó cuando, después, me preguntó si me gustaban las mujeres o los hombres, momento en el cual me quedé ojiplático y deseé que me tragara la tierra.

Respondí con evasivas, pero el hombre volvía al tema insistentemente, así que zanjé la cuestión diciendo que esa pregunta era muy personal e incómoda y me marché acojonado vivo. Estoy seguro que ese hombre me captó al instante, que tenía un radar que me río yo de los de la NASA. A ver si lo siguiente iba a ser el tirarme los tejos, y la verdad que enrollarme con un mendigo no entra dentro de mis fantasías precisamente.

¿Creéis que hay gente con un radar tan desarrollado o bien fueron paranoias mías?

Pseudoalucinación parasitaria de hoy: Eye in the Sky - The Alan Parsons Project.

viernes, 1 de julio de 2016

El Orgullo en provincias

Todos los años, cuando llegan estas fechas, el Orgullo en Madrid acapara los titulares. No deja de ser normal, por medios, programa y asistentes. Pero este año, cambio del color de gobierno mediante, los eventos por estos confines del mundo donde yo habito se han disparado respecto del año anterior.

En realidad, lo que se ha ofertado haría sonrojar a cualquiera que esté acostumbrado al de Madrid. El de este año ha consistido en la emisión de alguna película y algún documental, dos charlas, una comida y la manifestación del día 28, pero es mucho para lo que se acostumbra aquí.

La otra cara de la moneda es que no he asistido más que a una película de todo lo que se ofertaba. Tanta apatía se debe a dos motivos: vivo a 40 km. de la capital, lo que hace que acudir a algo me suponga perder toda la tarde y que hay cosas, como la comida y la manifestación, a las que me da mucha pereza acudir solo, ya que no encontré a nadie con quien ir.

Por lo menos, la peli que fui a ver me gustó mucho. Se llamaba "80 egunean" (En 80 Días), y va de una mujer de 70 años, casada y con una hija, que vive en un pueblo pequeño y se encuentra con una antigua amiga de la infancia. Se acaban enamorando, sufre y todo eso. A priori, parece una de tantas películas de temática gay, pero lo cierto es que me gustó bastante.


Pseudoalucinación parasitaria de hoy: Cuando me Acaricias - Mari Trini

jueves, 23 de junio de 2016

Partida

Los (pocos) lectores habituales de este blog habréis imaginado que no he tenido mucho tiempo de escribir estos dos meses. El trabajo, la casa y otros proyectos que tenía parados a la espera de trabajo me han tenido bastante ocupado.

Precisamente, por el trabajo (o la falta de este), llevo notando un tiempo un fenómeno que, si bien en otras latitudes ha sido más habitual durante décadas, aquí es relativamente reciente: la emigración.

Es cierto que esta zona no ha sido una de las más castigadas por el desempleo, pero la falta de expectativas hace que se exiga una movilidad mayor, que en el caso de las grandes ciudades no es tan acusado, sin embargo aquí ha hecho que gran parte de mi grupo de amigos hayan tenido que irse a trabajar a cientos de kilómetros, y que de los que quedamos aquí, yo tengo el puesto de trabajo más cercano a mi domicilio y son 25 km. es decir, nadie trabaja en la localidad de residencia. Todos fuera.
Es triste ver como tu pueblo se vacía, ver que tus amigos se van. No me preocupa el quedarme solo (el grupo ha quedado bastante reducido), ya que todo el tiempo que pasé fuera me ha hecho desarrollar recursos para tirar para adelante. Sin embargo, cuando regreso a mi localidad natal se me cae la moral al suelo.

Esa ciudad es poco más grande que mi pueblo. Casi toda mi familia vivía ahí, pero entre que mis abuelos se murieron, tíos a los que les he perdido la pista y que ninguno de los primos ya vivimos allí, ya sólo voy a visitar a una tía con la que tengo una relación muy cercana. El caso es que, con el ajetreo que llevo, llevaba bastante tiempo sin ir a verla.

Fue el que llevaba tiempo sin ir, que ese sitio lleva buenos recuerdos (quizás de los mejores) de mi infancia, junto el ver las calles medio vacías un domingo por la tarde, hizo que se me quedara mal sabor de boca. Al caer la noche, entramos a un bar a cenar un bocadillo y pusieron el "Shape of my Heart" de Sting, canción melancólica donde las haya.

Los días posteriores, cada vez que escuchaba esa canción, me entraba una sensación de tristeza y melancolía como hacía tiempo que no experimentaba.

Pseudoalucinación parasitaria de hoy: Shape of my Heart - Sting.

lunes, 28 de marzo de 2016

Semana Santa

No soy especialmente participativo en estas fiestas, más allá de no tener que madrugar y olvidarme del trabajo por unos días. Son unas celebraciones que me resultan un tanto ajenas; aparte, me da la sensación que hay bastante postureo y tienen un punto rancio que me producen cierto rechazo. Sin embargo, llega un punto en que se despierta el sentido del humor; este año lo ha hecho en dos ocasiones.

La primera, con esta recopilación de carteles que han hecho en la web "Atroz con Leche". Juro que hacía mucho tiempo que nada me había hecho llorar de la risa como este artículo, tanto por la recopilación como por los textos y críticas que acompañan a cada imagen. Atención al Jesucristo estornudando cofrades, recomiendo ir al baño antes de ver ese cartel.

Lo siguiente, una noticia que apareció el pasado Jueves Santo, en relación a la ranciedad de estas celebraciones. Por lo visto en Valencia el año pasado, el actor que hizo de Jesucristo resucitado hizo una representación no muy acorde con dichos valores rancios... Mejor pongo el vídeo y juzgadlo vosotros mismos:



Yo no sé si esa representación será tan escandalosa o no. Lo cierto es que, viendo lo que hay por ahí tan barroco y gore, no me parece para tanto. Eso sí, mi radar suele fallar, pero en este caso ha sacado más humo que el de la Guardia Civil de Tráfico en una Operación Salida. Vamos, que lo único que echo en falta en ese Jesucristo es que llenase la túnica de lentejuelas y se pusiese a cantar Marinero de Luces (que para algo era la Semana Santa Marinera).

Pseudoalucinación parasitaria de hoy: Rogativa del Agua - Labordeta.

viernes, 25 de marzo de 2016

Versiones y perversiones XIX

Tengo la sensación de que últimamente escribo poco, pero se me acumulan los compromisos, trabajo, quehaceres, etc. y no doy abasto con todo. Vamos, que no cuento nada que no le pase a nadie hoy en día y se le vea más a menudo por su espacio (ejem). En cualquier caso, veo que empalmo entradas de este tipo cuando debería estar escribiendo alguna cosa diferente. En fin, no voy a seguir dándole vueltas, ahí va la versión original de este mes: una canción de 1991 de la que no se puede decir nada que no se haya dicho ya:


Me resulta curioso que esta canción haya llegado a ser un himno generacional, cuando la letra tiene un significado un tanto difuso o difícil de entender. Precisamente en esto se basó Weird Al Yankovik para hacer su parodia un año después:


Este vídeo salió antes de que Kurt Cobain muriera, es por eso que dio su permiso en vida y parece ser que le gustó. Despues de su suicidio, se mostaba reacio a tocarla en directo hasta que, en un concierto en Seattle, la audiencia pidió la canción. A partir de ahí, volvieron a interpretarla.

Por lo visto, este hombre tiene una carrera en el mundo de las parodias musicales bastante larga. Aquí hacen una recopilación de las mejores, pero para mi gusto falta ésta.

miércoles, 9 de marzo de 2016

A pedir de boca

Hace unos días daba de bruces con este artículo, que me pareció bastante interesante pero a su vez aterrador, no tanto por el VIH sino por las otras enfermedades que ya se creían erradicadas y están volviendo con preocupante fuerza, incluso algunas de ellas sin cura. Hoy en día no creo que a casi nadie (digo casi) le suene nuevo que la mejor forma de prevenirlas sea el condón. Sin embargo, hay un punto que no deja de inquietarme en todo esto: el sexo oral.

Porque, así como la penetración en la mayoría de los casos se hace con condón, veo que generalmente a la gente no le gusta "chupar un trozo de goma". Indagando por internet, se ve que, en general, es una práctica con menos riesgo que la primera, pero la información que existe es bastante confusa. Por otro lado, no es algo de lo que se pueda ir hablando con cualquiera alegremente, la verdad.

Y, la verdad, uno no sabe a lo qué atenerse en este aspecto. Ya se ve que es una práctica que entraña menos riesgo que otras, pero a veces me da la sensación de que igual no existe tanta concienciación. ¿O es que yo soy demasiado hipocondríaco o paranoico?

Soy un mar de dudas.

Pseudoalucinación parasitaria de hoy: Cuando vuelva a tu lado, cállate - El Sobrino del Diablo.


domingo, 21 de febrero de 2016

Versiones y perversiones XVIII

Hoy va a ser una entrada un poco atípica. He descubierto una canción a la que llevo enganchado toda la semana y me apetecía compartirla aquí. Hay muchas versiones de otros artistas, como Guillermo Dávila:


 Amistades Peligrosas:


O Miguel Bosé:


No conocía ninguna de las tres hasta que me he puesto a investigar un poco. De quedarme con alguna versión, elijo la de Miguel Bosé. Guillermo Dávila me empalaga un poco y la de Amistades Peligrosas me parece bastante enlatada. En cualquier caso, ninguna me ha llegado a entusiasmar ni de lejos como la original de Cánovas, Rodrigo, Adolfo y Guzmán que editaron en 1974. Los arreglos de Rafael Trabucchelli le quedan estupendos (se nota que el pop-folk me pierde). Una pena que pasara sin pena ni gloria en su momento:

domingo, 7 de febrero de 2016

Mi extraña relación con la tecnología II

Como comenté en la entrada anterior, me gusta aguantar todos los cacharros que compro hasta la extenuación. Sin embargo, hay veces que éstos ya no dan más de sí y hay que cambiarlos. Cuando ya has comprado el artilugio nuevo, llega el momento de aprender a usarlo, que no tiene por qué funcionar igual que el antiguo.

Normalmente, el periodo de adaptación suele traer acarreado una prolongación de los tiempos de ejecución de tareas y propósitos. Por ejemplo, conseguir cambiar el tipo de sonido de la tele o mirar los menús de programación puede llevar diez minutos cuando con la vieja llevaba uno. Sin embargo, hay un aparato que lleva un aprendizaje con consecuencias mucho más peligrosas y catastróficas: me refiero al recortador de la barba.

Hace unos cuatro años, cuando empecé a dejarme barba, compré uno de esos debido a que no me gustan las longitudes "hipster style". Poco a poco le fui cogiendo la vuelta, hasta que las cuchillas se fueron desafilando y el motor perdiendo fuerza en las partes más pobladas. Eso hacía que ya arrancase los pelos en vez de cortarlos, con el consecuente dolor en mi cara.

Cuando fui a estrenar el nuevo, tocaba ajustar el cortador a la longitud deseada. Como el diseño era distinto, tocó elegir el numero a ojo. El inconveniente es que la graduación de éstos es totalmente distinta de uno a otro, no están estandarizados. Por eso, al dar la primera pasada por la cara, los ojos se me quedaron como platos al ver el trasquilón que me había pegado.

La decisión posterior fue afeitarme la barba y dejarla crecer de nuevo. Y en ello estoy una semana después. Lo curioso es que, cuando te la dejas, la gente parece que no le llama la atención. En cambio, cuando te la quitas es todo un acontecimiento. Suele ser la primera pregunta en cuanto te ven y objeto de bromas y chascarrillos.

De todas formas, como nunca la he llevado muy larga, espero que en quince días esté en mi longitud habitual. Y entonces tocará enfrentarme otra vez al diabólico recortador.

Pseudoalucinación parasitaria de hoy: Whiskey in the jar - The Dubliners.

domingo, 31 de enero de 2016

Mi extraña relación con la tecnología

He de reconocer que me gusta la tecnología. Tengo ordenador, tele, móvil, equipo de música, etc. que les doy uso. Cuando tengo que comprar algo no suelo ir a lo más barato sino que prefiero ir a algo más costoso pero que cumpla mis expectativas. Porque hay algo que intento de todo lo que me compro: que me dure muchos años. Por ejemplo, mi coche tiene 17 años y ni intención de cambiarlo hasta que se rompa (y lleva un mantenimiento que ya quisieran coches más modernos).

Porque todo lo que tengo lo uso hasta la extenuación. Cuando me mudé al piso en el que vivo ahora, me traje una tele de tubo de mis padres con quince años a cuestas. Con un portátil con más de diez años a cuestas y un par de cables de audio y vídeo, me fabriqué una "Smart TV" y tirando.

Por otro lado, siempre me ha gustado planchar mientras escucho música. Volví a fabricarme un equipo de audio con retales de cacharros que ya tenía por casa: una fuente de corriente continua regulable, un radiocassette de coche y unos cuantos cables. Comprando unos altavoces de coche por 50 € y un par de tardes cableando, tengo el equipo montado.

Luego ya está el tema de grabar las cintas. Ahora todo está en formato digital, tengo un radiocassette con 20 años a cuestas y entrada "Line-in" enchufada al portátil (éste ya modernito). Se graban con el Winamp y tirando, teniendo cuidado, eso sí, con los sonidos del Windows, que si no se graban también mezclados con las canciones. Por cierto, hoy en día ya es muy difícil encontrar cintas vírgenes nuevas.

Aunque algunas veces ya sucumbo a las modernidades debido a las presiones de familia y amigos. Estas Navidades, un par de amigos me regalaron un Apple TV. Este cacharro se enchufa a la tele con un cable HDMI, pero las teles de hace quince años no traen dichas modernidades. Así que me puse a dar vueltas por todas las tiendas del pueblo y de la capital buscando un cablecillo para poder adaptarlo, cosa harto difícil. Al final, mis amigos, hartos de mi cabezonería, aparecieron por la puerta de casa con una tele nueva.

Al final, la pobre tele de tubo acabó en una asociación que recogen aparatos y cosas que la gente no usa para venderlo a buen precio. Espero que ahora alguien la esté disfrutando.

Pseudoalucinación parasitaria de hoy: Video killed the radio star - Buggles.


A raíz de todo esto, ¿soy el único que se acuerda de este anuncio?

domingo, 17 de enero de 2016

Versiones y perversiones XVII

Hoy nos vamos a 1974. Ese año, la cantante de la que se ocupa esta entrada graba una canción compuesta por José Luis Perales. El tema es un fracaso y nuestra protagonista cambia de discográfica... Pero Carlos Saura decide incluirla en la banda sonora de su película "Cría Cuervos" un año después y todo cambió.


Fue un éxito en todo Europa. La versión en francés fue número 1 en el país galo y Suiza, el autor la grabó en 1990 (prefiero la original) y la carambola provocó un conflicto entre casas discográficas considerable.

Con ese éxito, es normal que saliesen versiones en diferentes idiomas. La primera que reseño (hoy hay dos) se grabó enn 1977 en alemán por una tal Sabrina (atención a la germánica portada del single).


Pero la cosa no quedó ahí, ya que su relevancia fue tal que atravesó el Telón de Acero hasta la URSS, dando lugar a otra versión en ruso a cargo de un grupo llamado "Vesyolye Rebyata" (que se debe traducir algo así como "Jóvenes Alegres", un nombre muy al gusto comunista):


Me da la sensación de que por allí también fue un éxito, a tenor de las versiones que se ven por Youtube de esta última versión.

sábado, 9 de enero de 2016

Postureo mariliendril

Antes de nada, no me termina de convencer usar la palabra "mariliendre" pero no encuentro un sinónimo más neutral y algo menos despectivo. Mi dominio del vocabulario no llega tan lejos, así que lo dejaremos tal cual.

Las Navidades por estos entornos rurales tienen una singularidad: se llenan de amigos, primos y hermanos de amigos que trabajan todo el año fuera y vienen a pasar las fiestas a casa. Es por ello que, a las celebraciones de las fechas señaladas que se pasan en familia se añaden entre medio otras muchas con amigos y primos de éstos o hermanos.

Este año se nos ha juntado el primo de un amigo en un par de ocasiones. Nunca ha vivido aquí y sólo viene de vez en cuando a ver a la familia. Esta persona es abiertamente gay, más abiertamente de lo que yo lo soy. Además lo exterioriza mediante una relevante pluma. Yo no me estoy mirando en el espejo todo el día para controlar mis gestos o saber como hablo, y no soy consciente de la pluma que tengo pero, en cualquier caso, la suya es bastante más explícita que la mía (si es que la llego a tener). En principio no es una cosa que me condicione a la hora de tratar con alguien y, de hecho, en los momentos que estuve con él no hablé de mi orientación sexual en ningún momento. Por mucho que sea algo que tengamos en común, apenas lo conozco y no tengo la confianza suficiente.

Es pro eso que me chirría bastante el comportamiento de una amiga del grupo de la que ya hablé en su momento. En cuanto se enteró que venía, todo su interés por quedar se ceñía y condicionaba a que estuviese presente el primo. Si no, pasaba. Luego ya, cuando estábamos todos, lo agarraba por banda al pobre y no lo soltaba ni a sol ni a sombra.

Yo puedo entender que hay gente con la que puedas tener una mayor afinidad, pero es que mi amiga la mariliendre lo habrá visto un número de veces que se podría contar con los dedeos de las manos. De hecho, no creo ni que tengo su número de teléfono ni se ponga en contacto con él más que cuando viene. Entonces, ¿a qué viene ese comportamiento? ¿Es que, quizás, le guste ir de moderna y fardar delante de sus amigas de tener amigos gays? En cualquier caso, me chirría mucho.

Por cierto, a mí ni se me arrima.

Pseudoalucinación parasitaria de hoy:  Son de Amores - Andy y Lucas (sí, es espantosa pero no me negaréis que es todo un himno mariliendre).